Hace unas horas que se han entregado los
Oscars® 2007 y aunque soy de acatar sus resultados este año me da que han sido pelín previsibles. He encendido la radio cuando le daban el honorífico al gran
Ennio Morricone y me he alegrado con el de
Gustavo Santaolalla por la música de Babel y el de guión original a Little Miss Sunshine, película que, por otro lado, no he visto.
Los locutores han adivinado los Oscars® a mejor actor y actriz y cuando han salido Coppola, Lucas y Spielberg a dar el de mejor director, no cabía duda que el ganador iba a ser el cuarto integrante del lejano
Nuevo Hollywood de los años setenta. Estaba cantado. No dudo que tras siete nominaciones,
Martin Scorsese se merezca un Oscar®, pero dárselo por
Infiltrados, un remake, me parece exagerado. Se podían haber esperado unos años a darle uno honorífico y no haber puesto en tela de juicio la “imparcialidad” de los académicos. Por muy buen director que seas y por mucho que tu película haya sido la película del año, ¿qué posibilidades tienes si ese año te enfrentas a un Scorsese que
ya se lo iba mereciendo?
Infiltrados es una película mediocre. En comparación con el resto de su obra y con el original hongkonés
Infernal Affairs y si el reparto de la americana es bueno (si exceptuamos a un irritante Nicholson) el de la de Hong Kong es mejor, con Tony Leung, Andy Lau, Anthony Wong y Eric Tsang. Todo lo que Infiltrados inventa, todo lo que suma al original, los
chips, la rubia y el
final estilo hollywood es lo que jode la película.
Infiltrados competía con una película inglesa, una de un director mexicano, una de Clint Eastwood rodada en japonés y una
indie de bajo presupuesto. ¿
Hollywood ending?